martes, 3 de octubre de 2017

¿Cómo se componía un ejercicio masculino en 1975?

No han empezado todavía las finales del mundial y ya está siendo el más loco que se recuerda en años: Uchimura lesionado, pero no es el único (la subdivisión de la muerte), gimnastas quejándose porque las luces los deslumbran, el suelo roto y, por consiguiente, la repetición de una rotación entera... y yo sacándome el teórico del coche en un intensivo, porca miseria.

Y de Montreal a Montreal, y tiro porque me toca. Hoy vengo a contaros cómo se componía un ejercicio masculino según el código de 1975, el vigente cuando Andrianov se proclamó rey olímpico.

Para empezar, el ejercicio no se componía de dos partes como ahora (dificultad y ejecución), sino de tres más una. ¿Qué quiere decir esto? que tenía tres partes que se contaban siempre:

  1. Dificultad
  2. Combinación
  3. Ejecución
Y una que te podían o no dar los jueces: las bonificaciones. Estas, a su vez, estaban divididas en tres: riesgo, originalidad y virtuosismo.

Cada una de las partes tenía una puntuación máxima que podía alcanzar en el ejercicio. La suma de estas puntuaciones daba como resultado la nota de partida del ejercicio. Esta nota de partida significa que esa es la nota máxima que el gimnasta podía conseguir con su ejercicio; a partir de ahí, cada fallo iba bajando la nota (esto es parecido al sistema actual):

  1. Dificultad: 3.4
  2. Combinación: 1.6
  3. Ejecución: 4.4
         Total: 9.4

¿Y esto qué es? Pues que si tu ejercicio tenía una alta dificultad, obtenías un 3.4 en esa parte de la nota, e iba bajando conforme la dificultad del ejercicio decrecía. Igual con la combinación y la ejecución. Las otras 6 décimas están reservadas para las bonificaciones (0.2 para cada una). Es decir, si los jueces veían tu ejercicio muy original te daban 0.2, si veían que habías asumido mucho riesgo, otras 0.2, y si les parecía que tu ejecución era inmejorable, otros 0.2, y esta era la manera de llegar al 10.

Cabe recordar que en salto la cosa no funcionaba así, sino que cada salto tenía su propia nota de partida, que iba hasta el 9.8. Las dos décimas restantes corresponían a la bonificación de virtuosismo.

Una vez sabemos qué partes tiene el ejercicio, vamos a hablar de ellas. La ejecución no tiene problema ninguno, funcionaba como funciona ahora. Las bonificaciones ya están explicadas, grosso modo. En cuanto a la combinación, es lo mismo que ahora llamamos composición. Cada aparato tenía sus propias normas, pero la combinación, básicamente te dice que el ejercicio tenía que tener elementos de todos los tipos (vuelos, básculas, giros...), así como cuántos de cada debías incluir.

Fuente: código de puntos, 1975


La cosa se pone difícil con la dificultad (esto pretendía ser un chiste). En el código existía una tabla de elementos similar a la actual (evidentemente, mucho menos prolija). Sin embargo, en lugar de estar ordenados de la A a la H, estaban divididos en partes A, B y C; con un valor de 0.2, 0.4 y 0.6 puntos respectivamente. Repasemos:
  • Partes A: 0.2 puntos
  • Partes B: 0.4 puntos
  • Partes C: 0.6 puntos

Cada ejercicio debía tener un total de 11 elementos, como mínimo:

  • 4 A, 5 B  y 1 C en las finales por equipos
  • 3 A, 4 B y 2 C en las finales individuales
  • 2 A, 3 B y 3 C en las finales por aparatos

Pero, ¿qué pasaba si no llegabas a ese mínimo? Que te deducían el valor de la parte que te faltaba, es decir, 0.2 por cada parte A que no hicieras, 0.4 por cada B y 0.6 por cada C.

No obstante, estas partes podían compensarse entre sí: así, si te faltaba una parte C pero tenías partes A y B de sobra como para llegar a 0.6 (y con de sobra me refiero a que, a parte de las obligatorias, hicieran más), te perdonaban el elemento C y te daban los 0.6 con los elementos A y B.

Las partes B y A se compensaban con partes C de sobra, pero las partes B no podían compensarse con partes A. Pero, amigo, esto tenía una penalización: si te faltaba una parte C te deducían 0.2 adicionales, por lo que realmente solo estabas recuperando 0.4.

Además, las partes C obligatorias tenían que ser de un grupo concreto que las normas estipularan (vuelo, impulso, fuerza...), si no, conllevaba una penalización en el apartado de combinación.

Y ahora, vamos a rizar el rizo. ¿Qué pasa si te digo que no todas las partes A valían lo mismo entre ellas, ni las B, ni las C; sino que estos valores son el máximo que cada elemento podía alcanzar? Esto quiere decir que las partes A podían valer desde 0.01 hasta 0.2, las b desde 0.21 hasta 0.4 y las C desde 0.41 hasta 0.6.

Y sabiendo todo esto, si para entonces no te había explotado la cabeza, componías tu ejercicio y a competir. Para desembotarnos un poco, vamos a poner el mejor ejemplo posible, otro día veremos cómo se componía uno femenino:




Bibliografía:

F. I. G., Código de puntuación masculino (edición 1975)

domingo, 24 de septiembre de 2017

Oksana Chusovitina, una carrera kilométrica (III)

Nos habíamos quedado en 2006, su primer año como ciudadana alemana. Representando al país bávaro, ganó la medalla de bronce en el mundial con su paloma y su tsukahara:


No obstante, también quedó novena en la final individual, lo que demuestra que para nada descuidó ni la barra ni las asimétricas.

En barra, un agrupado adelante de entrada, otros 288 agrupados adelante durante el ejercicio y caída en el cosaco (estos giros no traen nada bueno):


En suelo cambió su música por la banda sonora de Piratas del Caribe. Su doble en plancha, doble agrupado atrás con pirueta, una voltereta con una mano (la cual sospecho que sirvió de inspiración a Simone Biles para su ejercicio de oro en Rio), un giro muy original, piruetas adelante y doble carpado atrás. Pequeñas mejoras que pulen poco a poco su ejercicio. ¿Se le pegó algo del estilo alemán? Pues un poco en la interpretación, pero sigue manteniendo su esencia y sus diagonales:



En la Swiss Cup compitió en asimétricas sin calleras. La verdad es que no me convence ese estilo tan rudo:


2007 fue otro año de medallas para Oksana: campeona de Alemania y segunda en salto en el europeo, donde además quedó sexta en la final individual. A esto hay que añadir el oro en salto en Cottbus. 

Mejor sus asimétricas. Siguen siendo muy similares (molinos adelante, cambios de banda muy originales), pero con esos fallitos de ejecución que demuestran que no son su fuerte. Aun así, ¿alguna vez habíais visto una salida tan clavada?



 En suelo cambia los piratas por EL padrino, pero el ejercicio es prácticamente el mismo, incluyendo un rebote (agrupado adelante) en una de sus diagonales, cambiando el giro por uno en L y volviendo al Shushunova:



 En 2008 llegó su plata olímpica en salto, también para Alemania con sus saltos marca registrada:


Después de esto, en 2009 decidió retirarse debido a las lesiones. En una entrevista traducida por Gymnovosti, dice que está muy agradecida al país germano por salvar a su hijo y por no exigirle en ningún momento que ganara tal o cual competición, pero que no se llegó a sentir una alemana más, en cada evento tenía que demostrar que estaba allí porque era mejor que sus compañeras de equipo.

Como la cabra siempre tira al monte, en 2010 volvió y ganó para Alemania dos platas en salto en los europeos de 2011 y 2012 (saltos que ya nos sabemos de memoria, no hace falta repetiros). Tras esto, un quinto puesto, también en salto, en los JJ. OO. de Londres. Aquí volvió a dejar la gimnasia. Es desde 2010 cuando ya suele vérsela solo en salto.

¿Pero quién se va a creer esa milonga de la retirada? Oksana volvió a su Uzbekistán natal, esta vez como entrenador-jugador, que dirían en fútbol (como gimnasta y seleccionadora de Uzbekistán al mismo tiempo).

Con vistas a los juegos de Rio, ha participado en numerosas competiciones, como copas del mundo, juegos asiáticos, mundiales y torneos amistosos. Y llegó a Rio, claro que llegó. Entrenada/asesorada por su excompañera Boginskaya, compitió y quedó séptima en salto.

Ahora quiere llegar a Tokio 2020 y darle una medalla a Uzbekistán. Con el cambio de código y de normas para llegar a las finales de los torneos, está entrenando de nuevo los cuatro aparatos. Este año ya hemos podido verla:



He de reconocer que, para ser de donde Cristo perdió la zapatilla, baila flamenco mucho mejor que yo, que soy andaluza. Gran interpretación, se nota que disfruta el ejercicio y eso es una gozada.

Como conclusión a su evolución como gimnasta, en salto no ha tocado nada desde que nació. en suelo ha ido añadiendo y quitando cositas, pero ha dejado sus diagonales más o menos fijas. En barra y asimétricas ha preferido no tocar mucho. Lo que me sorprende es que tenga dos elementos con su nombre en este último pues, como ya hemos dicho, no es para nada su fuerte. 

La semana pasada en París le dieron un trofeo por su longevidad en el deporte. Con lo pequeñita que parece, y lo grande que es:



¡No nos puedes faltar en Tokio!


Bibliografía:

Gymnovosti, «Chusovitina: I am a stronger athlete now that I was in 1992»
Gymn Forum, biografía y palmarés

domingo, 17 de septiembre de 2017

¿Hubo biscotto a Comaneci en Moscú 80?

Deportividad no les faltaba (fuente)
Nadia Comaneci, la niña rumana de catorce años que impactó al mundo en Montreal 76, llegó a Moscú con dieciocho y dispuesta a repetir su empresa. Si la dejaban, claro.

Para entender esta historieta es necesario que antes nos pongamos un poco en situación: en plena Guerra Fría, Estados Unidos decide boicotear los Juegos y no participar. Aunque Rumanía pertenecía al bloque comunista, siempre ha ido un poco por libre —de hecho, cuatro años después ignoró la respuesta soviética a este boicot y acudió a los Juegos de Los Ángeles—, lo que se traducen en una relación no muy boyante con el país soviético. A esto hay que sumarle la rivalidad histórica entre Rumanía y la URSS en gimnasia femenina y que las rumanas ganaron el oro por equipos en el mundial del año anterior.

Teniendo en cuenta todos esos datos y que, además, el presidente de la FIG era el ruso Yuri Titov, la pregunta se responde sola. Pero la verdadera pregunta es: ¿realmente fue necesario tanto despliegue de malignos medios para que Nadia no campeonara? Habiéndose caído esta de las asimétricas en la final por equipos, tenía verdaderamente complicada la victoria (recordemos que antes, tus notas de la final por equipos contaban un 50 % para la final individual); ¿se llevó a cabo finalmente el amaño?

La URSS lo tenía claro: en Moscú tenía que ganar una rusa. Y para ello tenían a Elena Mukhina, que ya había sido capaz de superar a Comaneci el año anterior. Desgraciadamente, esta se lesionó de gravedad a pocos días de la cita (y aquí tenemos otra grandiosa treta de Titov, declarando que se había lesionado cuando realmente se había quedado parapléjica),por lo que la rumana volvía a tener esperanzas de doblete. Solo tenía que superar a la alemana Maxi Gnauck y a las locales (qué más da si Nellie Kim, Natalia Shaposhnikova o Elena Davydova). Pero la ya citada caída casi que la dejó fuera de juego, así que la cosa estaba entre Gnauck, Kim y Davydova (Shaposh no tuvo su día).

Nellie falló en suelo y acabó quinta (por detrás de Shaposh, por cierto). Lo de que Elena Davydova en salto hiciera dos veces un Korbut —cuando por entonces ya se hacían mortales— es un tema que ya no sé si me hace reír o llorar. El caso es que la rumana terminó su último ejercicio (la barra) y su nota no salía. Entretanto, Davydova acabó en suelo y aquí viene la gran polémica:

Nada más acabar su ejercicio comenzó a jalear al público viéndose ganadora, pero la nota de Nadia aún no había salido ¿Cómo sabía ella entonces que había vencido? Sospechoso, ¿verdad? Aquí Bela Karoliy (el entrenador de las rumanas) estalló y acusó a los jueces de cambiar la nota de su gimnasta (más concretamente, acusó a la jueza de Alemania del este de mandar minorar las puntuaciones.

La explicación oficial fue que la jueza rumana vio que le estaban dando unas notas muy bajas y ordenó que se las subieran. Y así, con dos versiones diametralmente opuestas y tras 30 eternos minutos, salió la nota de Comaneci y dejó como campeona a Elena Davydova, una rusa que prácticamente había salido de la nada y estaba participando en su primera competición importante.



Pero posteriormente cambiarían las tornas. Y es que a la Unión Soviética le entraron los remordimientos y para las finales por aparatos sacó su vena comunista y decidió compartir la gloria. De esta manera, en el ejercicio de suelo revisaron la nota de Nadia para que pudiera alcanzar la nota de Kim y ambas compartieran el oro. Asimismo, se dice que en barra la verdadera ganadora debió haber sido Natalia Shaposhnikova, pero una vez más la superó la rumana. No obstante, nunca llueve a gusto de todos, ya que Karoliy aún piensa que la final de asimétricas la debió haber ganado su Emilia Eberle. Pero claro, Karoliy es Karoliy.

Y esta es, grosso modo, la historia. ¿Qué pensáis? ¿Hubo biscotto? ¿No? ¿Hubo luego biscotto a la la inversa o contrabiscotto? Qué más da, el caso es que Comaneci y Davydova en la actualidad mantienen buena relación e ignoran la polémica.

No parece importarles mucho (fuente)


Bibliografía:

The Christian Science Monitor, «'Nadia 11' had all eyes in Moscow —but not the gold»
El Mundo, «La lección de Nadia»

martes, 12 de septiembre de 2017

Gran fin de semana para la gimnasia española

Este fin de semana se han celebrado dos competiciones internacionales con participación española y ambas han resultado prolíferas en cuanto tiempo a buenos resultados para nuestros gimnastas.

Por un lado, la penúltima parada de la Copa del mundo por aparatos en Szombathely (Hungría), con presencia tanto masculina (Alberto Tallón, Ray Zapata y Néstor Abad) como femenina (Claudia Colom y Cintia Rodríguez). 

Aunque los resultados de los chicos no acompañen, el balance es positivo, sobre todo por la buena evolución de Néstor tras su lesión de clavícula.

El esfuerzo de las chicas sí se ha visto reflejado en los resultados, con tres finales para Cintia y una para Claudia.

6 ° suelo. Gran última diagonal:


7 ° barra:


8° asimétricas. Qué pena la caída al final:

7 ° asimétricas:


Como guinda del pastel tenemos el internacional de Duiven en Holanda (también llamado Duiven Invitational), donde han llegado las medallas. En la competición general, Ana Pérez ha sido segunda, Nora Fernández cuarta y Paula Raya séptima, esto es, pleno en el top ten. En las finales por aparatos, Ana se ha colgado tres metales:

Plata en asimétricas, 13,5 (5,7 D)


Plata en barra, 13,067 (5,2 D). Empatada, nada más y nada menos que con Eythora:


Bronce en suelo, 13 (5,3 D). Lo que más llama la atención es el baile flamenco, es un ejercicio muy original:


A menos de un mes que estamos del mundial, es una gran noticia ver que las cosas marchan tan bien. Ahora solo queda ver quién irá a Montreal y darle a todos la enhorabuena por el trabajo bien hecho.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Competiciones premundial

Se acerca el campeonato del mundo y muchos países están preparando sus selecciones en los campeonatos nacionales. Hace pocas semanas tuvimos el de Estados Unidos, que nos dejó a Yul Moldauer y Ragan Smith como ganadores. De este campeonato salieron los equipos nacionales. Todavía queda decidir quiénes serán los que van a Montreal.

Estados Unidos masculino: Yul Moldauer, Marvin Kimble, Sam Mikulak, Eddie Penev, Alex Naddour, Alex Yoder y Alex Powarzynski.

Estados Unidos femenino: Ragan Smith, Jordan Chiles, Rilley McCusker, Trinity Thomas, Margzetta Frazier, Morgan Hud, Ashton Locklear y Jade Carey.

El nacional húngaro nos dejó a Devai plata y Kovacs, que no compitió en suelo, con las notas más altas en los otros tres aparatos. 

Canadá, por su parte, llevará como equipo femenino a Ellie Black, Isabela Onyshko, Shallon Olsen, y Brooklyn Moor.

También se ha celebrado el nacional italiano con la vuelta (y caídas) de Carlotta Ferlito y Erika Fasana: 

Femenino (fuente: federazione ginnastica d'Italia)

Masculino (fuente: federazione ginnastica d'Italia)



El rumano, con Iordache llevándoselo de calle:

Femenino (fuente: federatia romana de gimnastica)

Masculino (fuente: federatia romana de gimnastica)






Nacional chino

Femenino (fuente: the gymternet)

La Russian Cup con una gran Eremina y una inesperada Kharenkhova que nos dio una grata sorpresa después de un largo tiempo sin competir. En masculina continuó el duelo Nagorny-Beliavsky, volvió Ignatyev y Dalaloyan no tuvo su día en caballo con arcos. Ah, y el traductor de Google afirma que la competición se llama la Taza de Rusia:

Femenino (fuente: federación rusa)

Masculino (fuente: federación rusa)




Por último, Steingruber dominando en Suiza. Yusof, Bräggery Baumann bien.
Femenino (fuente: federación suiza)

Masculino (fuente: federación suiza)


En cuanto a competición internacional, se está disputando ahora la copa de Varna por aparatos, y a finales de agosto fue la Universiada, con Verniaiev y Iordache dándolo todo. Ya mismo tenemos aquí el mundial.

domingo, 27 de agosto de 2017

La evolución del Código de puntos: 1975 frente a 2017

Hace poco llegaron a mis manos los códigos de puntos masculino y femenino en sus ediciones de 1975. Resulta llamativo, además de porque tienen ya 42 años, porque con este código Nadia Comaneci consiguió su famoso 10 en Montreal.



Pero este no es el primer código de la historia. Según nos cuenta el propio libro, el primigenio data de 1949. Antes de eso, había una serie de normas básicas, pero luego cada juez aplicaba las normas de su país y era un descontrol (el famoso «es que en mi casa jugamos así»). En los Juegos Olímpicos de Londres 1948 hubo más robos y fallos de puntuación que en Atenas 2004 si cabe y es por ello que decidieron unificar criterios. Así, antes del mundial de Basilea 1950, la Comisión Técnica se reunió y creó una lista de normas comunes (que ocupaban 12 páginas, igualito que ahora) que sirvieron de base para el código. Cogieron el método de puntuación que usaban en Checolslovaquia y Suiza que dividía la nota en dificultad, combinación y ejecución. Pero había un problema, y es que la dificultad era fácil de medir en los ejercicios comunes, pero no en los ejercicios libres.

El masculino


Asimismo, crearon una institución aún vigente a día de hoy: los jueces. Cuatro jueces por aparato y un juez árbitro supervisándolo todo. Cada uno de los cuatro jueces da su nota, se descartan la más alta y la más baja, y se hace una media con las dos intermedias. Pero estas notas intermedias debían ser uniformes, es decir, que no podía haber grandes diferencias entre ambas:

  • 1 décima de diferencia entre ambas si el ejercicio obtiene una nota de 9.6 o más
  • 2 décimas si tiene entre un 9 y un 9.55
  • 3 décimas entre un 8 y un 8.95
  • 5 décimas entre el 6.5 y el 7.95
  • 8 décimas entre el 4 y el 6.46
  • 1 punto si obtiene una nota inferior a 6.45
En 1954 se actualizó el código para el mundial de Roma: esta edición incluía todo un apartado hablando de la dificultad del ejercicio. En 1956, en los Juegos Olímpicos de Melbourne, aparecieron las finales por aparatos. Para tal acontecimiento, los ejercicios se dividían en tres partes para ser puntuados (A, B y C). Esta forma de calificar, por cierto, es en la que se basa este código de 1975.

Y claro, con tanta evolución gimnástica, cada vez resultaba más complicado para los jueces, por lo que en 1964, en Zúrich, se celebró el primer curso intercontinental de jueces y se volvió a actualizar el código, que iba ya por su cuarta edición. La quinta, de 1968, no presenta cambios significativos.

El femenino


En 1971 se volvió a modificar, y ya no se tocó hasta 1975, que aparece este del que os hablo. Esta edición, que es la séptima de la historia, cambia la manera de puntuar, haciendo el siguiente reparto:

  • Dificultad: 3.4 puntos
  • Ejecución: 4.4 puntos
  • Combinación: 1.6 puntos
Esto hace un total de 9.4 como nota de partida pero, ¿dónde están las 6 décimas que nos faltan? Pues las metieron como décimas extra:

  • Riesgo: 0.2 puntos
  • Originalidad: 0.2 puntos
  • Virtuosismo: 0.2 puntos
Aquí tenemos la respuesta a por qué no había dieces: las bonificaciones premiaban el ejercicio perfecto. Nadia lo consiguió, y por eso se llevó sus 6 décimas y, con ellas, el 10.

Como curiosidad, en salto, la nota de partida era 9.8 y la única bonificación que se entregaba era la de virtuosismo.

¿Y qué es esa «nota de partida» de la que tanto se habla? Es la nota máxima a la que un ejercicio puede aspirar. Con base en esa nota, se van deduciendo centésimas o décimas por cada fallo. Viene a ser como la nota de Ejecución que tenemos hoy en día, que parte de 10 y va disminuyendo con cada error.

Y esta es básicamente la historia del código que otorgó el celebérrimo 10. La próxima semana intentaré explicar cómo se componía un ejercicio y qué es eso de las partes A, B y C.

domingo, 20 de agosto de 2017

Oksana Chusovitina, una carrera kilométrica (II)

La semana pasada lo dejamos en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 con un ejercicio de suelo cada vez más dificultoso, un Tsukahara con pirueta en salto y unas asimétricas y una barra discretas.

1993 fue el año en que compitió por primera vez con Uzbekistán. De ese año destacan la DTB Cup y el mundial de Birmingham. Pese a que en este último solo pudo subirse al podio en salto para recoger el bronce, en la DTB fue campeona en suelo y segunda en asimétricas. 

Inversión adelante carpado con pirueta y media y el Tsukahara en el mundial:


Pese a la caída, buenos giros, me siguen gustando las dislocaciones y doble agrupado atrás con doble pirueta de salida:



1994 fue el año de los Juegos asiáticos y, de nuevo, de los Juegos de la buena voluntad. Sin embargo, no fue un año de éxitos para Oksana, que obtuvo resultados que casi no la hicieron subir al podio.

Un cambio de música un tanto extraño («The hall of the mountain king»), una diagonal adelante aún sin dominar y pequeños cambios con respecto a años anteriores:


En asimétricas cambia la entrada. El primer cambio de banda me parece brutal. Un cambio de sentido en mitad del ejercicio que chirría un poco, misma salida y sin caída:


En 1995 nos quedó claro que Uzbekistán no es la Unión Soviética, pues en el mundial solo pudieron quedar decimosextas (decimonovena ella en el concurso individual). Pero mirad qué seguridad en los saltos, que siguen siendo los dos de años anteriores. Oksana se nos estaba empezando a convertir en una auténtica saltadora:


1996 fue el año de sus segundos Juegos Olímpicos, donde quedó décima. A mi parecer, es un puesto que no está absolutamente nada mal. 

Las asimétricas son prácticamente iguales, pero aquí sí me parece más fluido el cambio de sentido. En general, se nota buena evolución:


No tenemos mucho donde comparar en barra, pero mirad el mortal adelante de entrada tan complicado y decid si os suena. Desgraciadamente, sufre una caída (dejando ver que no es su mejor aparato):


En 1997 apenas la pudimos ver. No obstante, fue cuarta en la American Cup y primera por equipos en la Messe Cup.

En suelo, nuevo cambio de música, el doble en plancha altísimo, doble bloble agrupado, pirueta con rebote y doble en carpa. Conserva su seña de identidad, la música española al principio y luego mucho más cañera, buena interpretación... creo que es mi suelo favorito de Chuso:


La barra es similar, pero esta vez sin fallos. ¡Y mirad, lleva un choker!


En 1998 compitió sin grandes resultados, en 1999 se retiró para ser mamá y pudimos verla de vuelta en 2000, en sus terceros Juegos Olímpicos, donde no pudo pasar de la ronda preliminar (¡totalmente comprensible!).



En 2001 volvió con las pilas cargadas: campeona en suelo en la DTB, campeona del memorial Gander, primera en salto y asimétricas en Glasgow y segunda en salto en el mundial.

En suelo vuelve a esa inquietante versión de «The hall of the mountain king», pero incluye unos originales giros en salto:


Inversión adelante carpado con pirueta y Tsukahara pirueta y media, es una chica de costumbres ganadoras:




En 2003 bajó una posición, pero siguió en el podio. En este vídeo, Bart Conner (el comentarista, exgimnasta y marido de Comaneci) nos desvela que Oksana ya vivía en Alemania en aquella época:


Durante los próximos años, y hasta 2006, entrenó en Alemania, pero representó a Uzbekistán, hasta que pudo conseguir la nacionalidad. En los Juegos Olímpicos de 2004 volvió a no superar los preliminares, mientras que en el mundial de 2005 no tuvo una buena actuación. 

Es esta la época en la que empezamos a verla más en salto y cada vez menos en el resto de aparatos, pero eso lo veremos en la próxima entrada.

Bibliografía: